ofrece como herramienta de trabajo y como instrumento de reflexión para el profesorado de Navarra.
Os ofrecemos un modelo de programación de aula, en el que se contemplan diferentes niveles de competencia o dificultad, que quiere servir como referente para la concreción y contextualización
del currículo. La nueva configuración de la enseñanza obligatoria supone que, a lo largo de la misma, ha de brindarse al alumnado una formación básica común y, al mismo tiempo, la posibilidad de acceso a futuros estudios o actividades profesionales, los cuales requieren un cierto grado de competencia académica y de responsabilidad.
Por ello resulta conveniente que las diferentes programaciones, en especial las programaciones de aula, tengan en cuenta los niveles de competencia que se requieren para la promoción del alumnado, a la vez que se garantiza el logro de los objetivos estrictamente básicos de cada etapa.
Una acertada distinción de niveles de profundización acerca de los mismos contenidos temáticos facilitará al responsable de aula la acción educativa. Son varias las diferencias de competencia académica que los alumnos van manifestando y varios los niveles que se consideran adecuados para acceder con garantías al ciclo o a la etapa siguiente. Esto se hace especialmente útil cuando nos encontramos en un mismo grupo con una distribución heterogénea del alumnado.
Por otra parte, el profesorado necesita indicadores fiables acerca de cuáles son los niveles de referencia que, con carácter objetivo, propician la promoción a los niveles educativos siguientes con garantías razonables de éxito escolar.
No es fácil para el profesorado atender al mismo tiempo a alumnos cuyas capacidades y expectativas no van más allá de los objetivos mínimos de la educación básica y a aquellos otros que aspiran a proseguir estudios posteriores. Es bueno disponer de instrumentos didácticos para ofrecer a unos y a otros actividades adecuadas a su situación para un aprendizaje significativo.
Ninguna medida organizativa, sin más, es suficiente para atender a la diversidad del alumnado. Es imprescindible una reflexión y una propuesta curricular adecuada para las distintas expectativas de éste. Con este trabajo, que debe ser debatido por el profesorado, se quiere poner en marcha un proceso de revisión y propuesta de estrategias para la programación y el desarrollo en la práctica de medidas curriculares ordinarias de atención a la diversidad.
Programar por niveles requiere una labor de grupo que ha de realizar un concienzudo estudio de la cuestión, para lo cual hay que revisar materiales curriculares ya existentes y analizar posibles indicadores de niveles de competencia curricular en esta etapa.
Un equipo de profesores lo ha hecho posible. En vuestras manos lo ponemos para que lo juzguéis, valoréis y corrijáis. A la luz de dicho análisis, el grupo ha elaborado una programación de aula, ciclo a ciclo, contemplando tres niveles de dificultad: “básico”, “medio” o propedéutico, y “superior” o de excelencia.
a) Básico: Se ciñe a los contenidos y capacidades mínimas que se consideran fundamentales
para progresar hacia la adquisición de los elementos básicos de la cultura y la formación como ciudadanos responsables. El referente último son los objetivos que conducen a la obtención del título de Graduado en Educación Secundaria y es común a todo el alumnado.
b) Propedéutico o “medio”: Se determinan los conocimientos y habilidades que se consideran
adecuados para acceder con garantías al ciclo o etapa educativa siguiente. La
referencia última sería aquí el nivel de competencias presumiblemente suficientes
para cursar con éxito el Bachillerato y ciertos Ciclos Formativos de Grado Medio.
c) De excelencia o “superior”: Atiende a conocimientos y destrezas que suponen un alto
grado de competencia en el aprendizaje, más allá de lo que se requeriría para el mero
acceso al tramo educativo siguiente.
En cada programación de ciclo se incluye una ejemplificación o desarrollo completo de
una unidad didáctica que tiene en cuenta estos tres niveles.
Se trata de una medida de adaptación curricular. De ningún modo ha de entenderse como un instrumento de segregación del alumnado, sino como una herramienta bien diseñada para atender de manera más personalizada a cada alumno o alumna de acuerdo con el nivel de competencia curricular en el que se encuentra. Se trata de una herramienta que se pone a disposición del profesorado para facilitar un trabajo y para hacer efectiva la igualdad de oportunidades en educación.
En 1998, el Departamento de Educación y Cultura del Gobierno de Navarra promovió la elaboración de Programaciones de objetivos y contenidos mínimos para el segundo ciclo de
la ESO. En la perspectiva que se busca ahora destaca el enfoque propedéutico –igualmente importante– de las programaciones. Es decir: asegurar un aprendizaje eficaz en los cursos siguientes.
Este trabajo se conecta con otro análogo en el marco de la Educación Primaria, buscando la continuidad en la progresión del desarrollo de capacidades y en el rendimiento del alumnado a partir de los niveles alcanzados en los tramos educativos anteriores.
Con todo ello se advierte una línea de investigación e innovación de indudable interés en el marco de la concreción del currículo que no invalida otras investigaciones, por ejemplo las que se llevan a cabo en el ámbito de la evaluación externa, sino que se complementa con ellas, haciendo posible de manera efectiva la reflexión del profesorado sobre una mejora en su propia intervención docente, y un avance cualitativo en la eficacia del sistema educativo navarro.
El envío de esta propuesta a los departamentos didácticos pretende que el profesorado en ejercicio la estudie con detenimiento, la aplique y ofrezca sugerencias, mejoras y correcciones
desde su propia práctica docente. Con estas aportaciones se preparará el trabajo conjunto de unas Jornadas sobre Programación, que tendrán lugar el curso 2001-2002; en ellas se debatirán las propuestas aportadas por el profesorado de Navarra y se intentarán precisar los indicadores que con carácter general y orientativo definen los niveles de competencia curricular a lo largo de la educación obligatoria.
Nuestra intención se vería ya colmada en cualquier caso si esta propuesta sirve de ayuda
al profesorado de Navarra en su difícil e importante labor de cada día.
Santiago ARELLANO HERNÁNDEZ
Director General de Educación
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